El gato LaPerm es un felino de pelaje rizado del tipo Rex, reconocido por su característico y atractivo manto similar al mohair, compuesto por ondas suaves y rizadas en lugar de rizos estrechos. Estos rizos son especialmente elásticos en el vientre, dando al pelaje un aspecto de permanente despeinado, similar a una permanente rizada. El nombre de la raza refleja esta textura y estilo únicos del pelaje.
Originario de Estados Unidos en los años 80, el pelaje rizado de los LaPerm proviene de una mutación genética dominante. Esta raza ganó popularidad mundial rápidamente gracias a su apariencia encantadora y temperamento afectuoso. Cabe destacar que los LaPerm mudan muy poco, por lo que suelen ser preferidos por personas con alergias leves a los gatos.
El primer LaPerm llegó a España en 2002: una campeona de pelo largo color lila carey con blanco procedente de Estados Unidos llamada Uluru Omaste Po. Ya embarazada a su llegada, dio a luz a cinco gatitos que establecieron la primera línea de LaPerm en España. Importaciones adicionales desde Europa, Estados Unidos y Nueva Zelanda contribuyeron a aumentar la diversidad genética, un factor vital para mantener líneas saludables y evitar la endogamia. Gracias al gen dominante del pelaje rizado, el programa de cría ha logrado difundir exitosamente esta característica.
En la actualidad, España cuenta con uno de los programas de cría de LaPerm más grandes a nivel mundial y obtuvo reconocimiento provisional por parte de la Real Sociedad Felina Española (RSFE) en 2008. La raza alcanzó el estatus de campeonato completo en 2012, con el Club del Gato LaPerm organizando exposiciones felinas en todo el país.
Los gatos LaPerm son de tamaño medio, musculosos y ágiles. A pesar de su apariencia delicada por el pelaje rizado, son perros robustos y saludables. Tienen un carácter amable y cariñoso; les encanta estar cerca de sus dueños y suelen seguirlos de habitación en habitación. Son sociables con niños, personas mayores y otras mascotas, lo que los hace excelentes animales de compañía para hogares diversos.
Son activos, curiosos y juguetones, lo que los distingue de otras razas más tranquilas. Su adaptabilidad y sus bajas necesidades de mantenimiento del pelaje los convierten en una elección popular entre dueños primerizos.
En España, el gato LaPerm está reconocido por la Real Sociedad Felina Española (RSFE) desde 2008 y es miembro de la Federación Internacional Felina (FIFe). Internacionalmente, la raza está reconocida por The International Cat Association (TICA) y varias federaciones europeas.
A pesar de la apariencia compleja de su pelaje, el mantenimiento del LaPerm es sencillo. Un cepillado suave una o dos veces a la semana elimina la muda y previene enredos. Sus rizos tienen la particularidad de no enredarse tanto como el pelo liso, gracias a la estructura elástica de la fibra.
Bajar a un LaPerm de pelo largo es posible pero no siempre necesario; basta con el cepillado frecuente. Si observas enredos o acumulación en áreas como el cuello o la zona lumbar, un baño con chamú felino suave puede ayudar a recuperar la forma natural del rizo.
Los LaPerm son generalmente sanos, con una esperanza de vida entre 10 y 15 años. La mutación del pelaje es dominante y no está asociada con problemas de salud conocidos. Sin embargo, como con cualquier raza, se recomienda realizar revisiones veterinarias periódicas para detectar posibles enfermedades de forma precoz.
Los criadores responsables realizan pruebas genéticas y llevan registros de salud de sus reproductores para garantizar la salud de sus camadas. Antes de adquirir un gatito, solicita documentación veterinaria y controla el historial de salud de sus padres.
Gracias al activo programa de cría en España, es posible encontrar Siamés, Balinés, y otras razas relacionadas con la familia LaPerm. Para encontrar un gatito o gato LaPerm en venta, lo más recomendable es contactar directamente con el Club del Gato LaPerm en España o con la RSFE, donde podrás obtener referencias de criadores reconocidos y acceder a camadas disponibles.
Asegúrate siempre de elegir un criador que priorice el bienestar y la salud de los animales sobre cualquier otro criterio, y que ofrezca garantías y seguimiento postventa.