La diabetes en perros es una enfermedad crónica que, si bien es controlable, puede dar lugar a diversas complicaciones a lo largo del tiempo. Conocer estas complicaciones es fundamental para que los dueños puedan actuar rápidamente ante cualquier signo de alarma. A continuación, describimos cinco de las complicaciones más frecuentes en perros diabéticos.
Las cataratas son una de las complicaciones más comunes en perros diabéticos. Los niveles elevados de glucosa en sangre dan lugar a cambios en el cristalino del ojo que provocan opacidad y, con el tiempo, pérdida de visión. Los perros con diabetes suelen desarrollar cataratas de forma bastante rápida. Los signos incluyen turbidez visible en los ojos, tropiezos con los objetos y desorientación. La cirugía puede restaurar la visión en muchos casos.
La glucosa en la orina crea un entorno favorable para el crecimiento bacteriano, lo que hace que los perros diabéticos sean especialmente susceptibles a las infecciones del tracto urinario. Los síntomas incluyen micción frecuente, esfuerzo al orinar, sangre en la orina u olor inusual. Es imprescindible tratar estas infecciones con prontitud para evitar que ascienda a los riñones.
La hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre) puede producirse si el perro recibe demasiada insulina, no come después de la inyección o realiza un ejercicio inusualmente intenso. Se manifiesta como debilidad, temblores, desorientación, convulsiones o incluso pérdida de conciencia. Se trata de una urgencia médica que requiere atención inmediata: si el perro está consciente, puede administrarse azúcar o miel en las encías y acudir al veterinario de urgencia.
La cetoacidosis diabética es una complicación grave que se produce cuando el organismo del perro, incapaz de usar la glucosa como fuente de energía, comienza a descomponer las grasas, generando cuerpos cetónicos. Los síntomas incluyen vómitos, letargo, pérdida de apetito, dificultad respiratoria y, a veces, olor a acetona en el aliento. La CAD requiere hospitalización urgente y tratamiento intensivo.
Aunque menos frecuente que en los gatos, los perros diabéticos también pueden desarrollar neuropatía: daño en los nervios causado por la hiperglucemia crónica. Los signos incluyen debilidad en las extremidades, dificultad para caminar, postura anormal y, en casos avanzados, pérdida de coordinación. Un buen control glucemímico puede prevenir o ralentizar su progresión.